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belchite“¿La norma es tener una segunda oportunidad?
Y una tercera. ¡Cada oportunidad es un regalo! Lo lamentable es que percibo que no existe la idea de segunda oportunidad en nuestro país, está muy mal visto. Y no lo entiendo, porque quienes buscan una segunda oportunidad son un tesoro, una oportunidad en sí mismos, porque te van a entregar el doble. Es evidente. Incluso en las relaciones personales: cuando alguien reconoce que está en una segunda oportunidad, el punto de partida es muy distinto. En la primera oportunidad todo vale, pero en la segunda ya no. Cuando has tenido un fracaso en la vida, sea una ruptura o una quiebra, hay una parte que siempre se pierde, pero también hay otra parte que se transforma positivamente. Tienes una actitud y unos valores completamente distintos. Quizá no vienes con lo bueno por dar, eso nunca se sabe, pero al menos vienes con una parte muy importante de lo malo aprendida.”
Marc Ros, en entrevista para Jot Down, junio 2016.

Me auto invito a la realizar siguiente reflexión: A veces soy desagradable, no contesto llamadas, o las contesto de malos modos; in extremis, desaparezco de la faz de la tierra y después vuelvo como si nada, sin una disculpa, sin ninguna explicación. Veces que soy egoísta, tengo genio, me enfado… Hay veces que surge desde dentro de mí la furia de un odio tan profundo hacia no sé qué, hacia no sé quién, que me transformo en un ser humano que está lejos de merecer. Esas veces que no trato demasiado bien a quienes se acercan a mí con cariño, preocupación y empeño.

Y es gracias a ese generoso empeño ajeno, a que yo sigo estando en sus vidas. Y concluyo, que las personas difíciles, aquellas tan difíciles como yo, necesitamos esas personas generosas que nos perdonan, nos tienen en cuenta, nos quieren como somos, que ven detrás de toda esa intensa rabia simple y llana desolación, un ser frágil que quiere amar y quiere ser amadx. Y porque sé fehacientemente que necesitamos en nuestra vida esas personas que nos aman incondicionalmente, yo también, a veces, soy aquella persona generosa que ama incondicionalmente.

Esa furia que a veces habita en mí, esa furia que no se controlar, ese monstruo que me hace temblar, se sosiega si entonces me acuerdo de esos pequeños detalles de la cotidianidad que una y otra vez me recuerdan que sí, que mira, que quien te iba a decir a tí que ibas a encontrarte en el momento vital en el que te encuentras ahora. Y por eso sí, proclamo bien alto que sí, que son necesarias las segundas oportunidades, y las terceras…

Y la tan desgastada máxima “ser con los demás como quieres que sean contigo” cobra todo el sentido.

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