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Volver a vivir en A ha supuesto muchas compensaciones, pero también algún que otro sacrificio. Uno de los más importantes para mí -obviando el de tener a algunos buenos amigos lejos- es la pérdida de la habilidad de hablar en inglés. No hace muchos días, organizando por enésima vez las carpetas de mi portátil, encontré este poema. Es el único que he escrito en inglés. El poema se gestó en un taller creativo cuando viví en M, sustentado por recortes de prensa. Han pasado ya cuatro años y sigue en poderosa actualidad.

A day in life

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