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Este fin de semana volveré a encontrarme con la persona a la que escribí este poema. Lamentablemente, un muro de silencios, reproches, incomunicación, malentendidos, hará que esa copia impresa que guardaba para él no viaje en mi maleta.
A pesar de sentirme herida, de haber llegado al convencimiento de que nuestra historia fue solo mi historia y la realidad una falacia envuelta en engaños y autoengaños, quedan estos versos como testigo de lo verdadero, de lo genuino, de lo que éste pasaje de mi vida significó para mí y de cómo esta vivencia amplió mi visión de mi mundo y de mi imaginario.

Prometí hacer público este poema en medios electrónicos cuando ya estuviese publicado en papel. Hay promesas que son ¡tan fáciles de cumplir! Y el verano ya ha llegado.

Conformémonos con el próximo verano

Me queda —nos queda— aquella mirada intensa que exigía
las cosquillas incómodas
tu respiración en mi cuello, y el olor a cáñamo.
Atesoro la desnudez hambrienta tras la puerta cerrada
incontenible y audaz, apetito líquido.
Y las coces, cuanto hablaban los golpes sobre el suelo de tarima.
Me quedan —nos queda— los despertares, mil imágenes registradas
por la cámara de mi memoria, horas alimenticias, satisfechas.
Y la vuelta al sueño. Esas despedidas que no acababan nunca.
(también tus silencios)
Me quedan las certezas, las rupturas —mi alma rompiéndose en mil pedazos.
Mis dudas —porque no— y las lecciones. Los volcanes, las mareas
tu mano abrazando la mía al pasear por los infiernos
(tan conocidos para nosotros).
Atesoro las ataduras, las libertades
aprendí contigo la celebración de la feminidad, la seducción
la impaciente espera copiosamente compensada
(hembra esperando al macho dominante).
Atesoro la intimidad de las velas,
intimidad de cera cayendo sobre mi espalda, me mirabas.
Te devolví la mirada agradecida, y la charla.
Me queda tu edad, tus claroscuros —que los tienes— la sonrisa torcida
y pícara. Esa pasión por lo que amas
(cuanto me hizo sonreír aquel gesto).
Atesoro cien nombres, mil besos, y los mares.
Mis mares que son tuyos.

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