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ciiudad

La ciudad donde vivo, a la que yo he decidido llamarle A, es una capital de provincias. Gris, como cualquier otra ciudad del interior, aunque brille el sol. Por eso tuve que salir a vivir en K, en Y, en G y también en M. Tantas veces son las que he vuelto a la ciudad de A que no sé como todavía me sorprende que nada haya cambiado, al menos aparentemente.

K también era lluviosa pero cuando el cielo estaba azul, había una luz especial como no he visto en otro lugar. K fue la primera ciudad extranjera a la que me mudé y después vinieron otras. También llego B, cuya meticulosa belleza convertía al resto del mundo en un caos.

En el país donde está ubicada B hasta el campo está ordenado y luego tienen el mercado del sábado y calles vacías a partir de las siete. Al fin y al cabo B no es tan diferente de A. Quizá por eso también tuve que marcharme de B.

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